2 Una introducción a los estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS)
La reflexión bioética ha consolidado diversas líneas de análisis crítico sobre el impacto social de la biotecnología y los beneficios y riesgos asociados. Coincide con los Campo interdisciplinar que analiza la ciencia y la tecnología como prácticas sociales situadas, atendiendo a los actores concernidos, sus intereses y el modo en que el conocimiento adquiere autoridad pública.Véase también: Coproducción en su interés por analizar escenarios de problemas y evaluar el alcance de los mismos, desde una perspectiva crítica, participativa y democrática. En el debate público sobre las biotecnologías son múltiples los actores y disciplinas concernidas, y en las democracias liberales importan tanto los resultados como el procedimiento seguido para alcanzarlos.
Dado que existen grupos de interés (lobbies) vinculados a la industria y con capacidad para influir en la adecuación del marco regulador a escala estatal o de la Unión Europea, es necesario conocer sus estrategias de presión y redes de intereses, puesto que la aceptación pública de las biotecnologías se sustenta en la credibilidad de los actores e instancias reguladoras responsables de gestionar con independencia y equilibrio los intereses en conflicto (Corporate Europe Observatory, 2021; Lim et al., 2023).
A este respecto resultan pertinentes los enfoques teóricos utilizados para evaluar otras aplicaciones tecnológicas, bien recurriendo a los estudios de coste-beneficio para ponderar beneficios y riesgos —ambientales o para la salud humana, por ejemplo— o mediante estimaciones centradas en el Criterio según el cual la ausencia de certeza científica plena no debe servir para posponer medidas frente a un riesgo de daño grave o irreversible. En su formulación fuerte invierte la carga de la prueba: exige demostrar seguridad antes que evidencia de daño.Véase también: Bioseguridad y en la simulación de escenarios de riesgo (Guston, 2013).
Una evaluación social rigurosa de las biotecnologías y sus aplicaciones debe involucrar una pluralidad de perspectivas metodológicas y marcos de referencia teóricos. Así, el estudio de impacto económico y riesgo ambiental asociado podría requerir un enfoque utilitarista clásico, centrado en criterios de eficiencia y optimización de recursos, mientras que el estudio de prospectiva tecnológica para nuevas aplicaciones en escenarios de incertidumbre podría depender en mayor medida de enfoques centrados en el principio de precaución hasta disponer de evidencia suficiente sobre la seguridad o el daño potencial de ciertas aplicaciones. Ambos enfoques son compatibles con el criterio procedimental de búsqueda de consenso entre los actores concernidos y la articulación de procedimientos de análisis y debate participativo (Brownsword y Goodwin, 2012; Cobb, 2011; Liebert y Schmidt, 2010; Stirling, 2010).
En resumen, es importante combinar enfoques y metodologías para estudiar y anticipar impactos de tecnologías y desarrollos con potencial para desencadenar consecuencias irreversibles para la salud humana y el medio ambiente. Esto puede llevarse a cabo mediante enfoques y estudios centrados en la evaluación de la tecnología o producto a utilizar —el uso de pesticidas microbianos y otros productos para la gestión de plagas, por ejemplo— o combinando metodologías de los estudios CTS para analizar el contexto amplio de gestión de los recursos donde se materializan las prioridades de la política científica o ambiental, como ilustra el caso sobre la controversia por los recursos hídricos de Doñana (OECD, 2022).
Estudio de caso: intereses económicos y agenda regulatoria
I. ¿Cuánto gasta la industria farmacéutica en cabildeo?
Pharma’s 15 biggest lobbyists. Becker’s Hospital Review, 24 de enero de 2023. https://www.beckershospitalreview.com/pharmacy/pharmas-15-biggest-lobbyists.html
II. ¿Sobremedicación contra el dolor?
Linde, P. (17 de noviembre de 2023). «No es el fentanilo: las pastillas contra el dolor de las que abusa España se llaman gabapentinoides». El País. https://elpais.com/sociedad/2023-11-17/no-es-el-fentanilo-las-pastillas-contra-el-dolor-de-las-que-abusa-espana-se-llaman-gabapentinoides.html
III. El plan para legalizar regadíos en Doñana como elemento de confrontación política
- Marcos, J. y García, E. (14 de abril de 2023). «El plan para legalizar regadíos en Doñana abre una nueva batalla por el medio ambiente entre el PSOE y el PP». El País. https://elpais.com/espana/2023-04-14/el-plan-para-legalizar-regadios-en-donana-abre-una-nueva-batalla-por-el-medio-ambiente-entre-el-psoe-y-el-pp.html
- Cela, D. (3 de marzo de 2023). «Guerra total en Doñana: Moreno acelera el trámite de la ley para ampliar regadíos y el Gobierno le amenaza con los tribunales». elDiario.es. https://www.eldiario.es/andalucia/guerra-total-donana-moreno-acelera-tramite-ley-ampliar-regadios-gobierno-le-amenaza-tribunales_1_10001365.html
- Sarrión, S. y Cano, J. A. (19 de febrero de 2022). «Los regadíos ilegales en Doñana le pueden costar a España millones de euros en fondos europeos». El Salto. https://www.elsaltodiario.com/donana/regadios-ilegales-donana-coste-millones-euros-fondos-europeos-espana
Discusión
- Identifique en cada caso los actores concernidos, sus recursos y los cauces por los que ejercen influencia.
- ¿En cuál de los tres el conflicto se dirime sobre hechos y en cuál sobre valores? ¿Puede separarse limpiamente?
- ¿Qué instrumentos de transparencia permitirían auditar esa influencia sin paralizar la interlocución legítima entre industria y regulador?
2.1 Tipos de análisis en los estudios CTS
Los estudios sobre ciencia, tecnología y sociedad (CTS) son un campo interdisciplinar centrado en analizar el impacto cultural, ético y político del conocimiento científico y las innovaciones tecnológicas. Surgen en la segunda mitad del siglo XX, en respuesta a la relevancia creciente de la ciencia y la tecnología en múltiples sectores de actividad de las sociedades industrializadas. Los importantes reajustes necesarios para garantizar aplicaciones responsables y al servicio del bien común equivalían en la práctica a establecer un nuevo contrato social a la medida del potencial asociado con la I+D de financiación público-privada para contribuir a la riqueza y bienestar de las naciones desarrolladas (Jasanoff, 2006).
Los estudios CTS se caracterizan por adoptar una perspectiva crítica y constructiva sobre la ciencia y la tecnología, cuestionando las visiones esencialistas y deterministas que las presentan como entidades neutrales, autónomas y universales. Enfatizan el carácter social, histórico y contextual de la producción y el uso del conocimiento científico-tecnológico, así como su interacción con los valores, intereses y demandas de los distintos actores sociales (Marino García et al., 2001).
Entre otros temas, la literatura CTS se ha ocupado del desarrollo sostenible, la participación pública en la ciencia, la ética de la investigación, la innovación social, la educación científica, la comunicación de la ciencia y los formatos y cauces para evaluar su impacto social. Su metodología de trabajo incorpora elementos procedentes de distintas disciplinas:
Análisis histórico: reconstruye el desarrollo de la ciencia y la tecnología a lo largo del tiempo, atendiendo a los factores sociales, políticos y culturales que influyen en su evolución. Permite comprender el origen y el cambio de las ideas científicas y las prácticas tecnológicas, así como sus consecuencias para la sociedad.
Análisis sociológico: estudia las estructuras y los procesos sociales que intervienen en la producción y el uso del conocimiento científico-tecnológico. Permite analizar el funcionamiento de las comunidades científicas y las instituciones que gestionan la infraestructura de investigación, así como las relaciones entre la ciencia, la tecnología y otros ámbitos de la dinámica social como el mercado, el Estado o la cultura.
Análisis filosófico: examina los fundamentos epistemológicos, éticos y políticos de la ciencia y la tecnología. Aporta elementos teórico-conceptuales útiles para reflexionar sobre los criterios de verdad, validez y objetividad del conocimiento científico-tecnológico, así como sobre los valores, principios y fines que orientan su desarrollo y aplicaciones.
Análisis económico: evalúa los costes y beneficios de la ciencia y la tecnología para el desarrollo económico y social. Facilita las estimaciones de impacto de la investigación y la innovación en el crecimiento económico, el empleo, la competitividad o el bienestar social.
Análisis político: explora las dimensiones políticas de la ciencia y la tecnología, tanto en su producción como en su uso, instancias de gestión y financiación. Permite identificar los actores e intereses involucrados en las decisiones sobre ciencia y tecnología, así como los déficits y mejoras en los cauces de participación y deliberación democrática pertinentes (Latour, 2007).
Varias décadas de trabajo en los estudios CTS han consolidado un campo de investigación imprescindible para comprender mejor la contribución de la ciencia y la tecnología a la dinámica social, cuyos resultados cuestionan las visiones simplistas o acríticas de la actividad científica institucionalizada y han servido para promover una cultura científica más reflexiva e inclusiva (Bijker et al., 2012; Mitcham, 2022; Sismondo, 2009).
2.2 Metodologías de trabajo en los estudios CTS
| Metodología | Descripción |
|---|---|
| Construcción social de la tecnología (SCOT) | Desarrollada por autores como Bijker y Pinch, analiza cómo los grupos sociales construyen y dan significado a las tecnologías. Considera que las tecnologías no son artefactos neutrales, sino que se forman y modifican a través de procesos sociales. |
| Teoría del actor-red (ANT) | Propuesta por autores como Bruno Latour, examina cómo los actores humanos y no humanos —incluyendo tecnologías, objetos y conceptos— interactúan en redes complejas para producir resultados científicos o tecnológicos. Se enfoca en la interdependencia de los actores y propone que la ciencia y la tecnología son producto de esas interacciones. |
| Estudios de caso empíricos | Metodología común para examinar fenómenos científicos y tecnológicos específicos. Pueden incluir entrevistas, observación participante o análisis de documentos. Permiten explorar la complejidad y el contexto específico donde la ciencia y la tecnología producen transformaciones. |
| Análisis crítico del discurso (ACD) | Atiende al uso del lenguaje en la construcción social de la ciencia y la tecnología, para entender cómo esas representaciones influyen en la percepción del público. |
| Innovación responsable (RI) | Metodología reciente que busca anticipar y reflexionar sobre las implicaciones éticas y sociales de la ciencia y la tecnología. Involucra a diferentes partes interesadas en el proceso de innovación, con el objetivo de orientarla hacia el bien público. |
| Estudios de prospectiva social | Se centran en la anticipación y visualización de futuros posibles y deseables para guiar las decisiones presentes. Buscan facilitar la inclusión de diversas voces y visiones en la construcción de futuros científicos y tecnológicos. |
| Evaluación anticipatoria | Evalúa las implicaciones potenciales y las incertidumbres de las nuevas tecnologías antes de que estén completamente desarrolladas y ampliamente adoptadas. Proporciona una base para la reflexión y la toma de decisiones informadas. |
- Un caso de estudio de ciencia, tecnología y sociedad: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-81202009000300004
- Técnicas cualitativas y cuantitativas en los estudios CTS: https://sites.google.com/go.ugr.es/bes/bes-txt#h.kmvn60xb1ltv
- Instituciones destacadas en los estudios de impacto social de la ciencia y la tecnología: https://sites.google.com/go.ugr.es/bes/bes-txt#h.bkosbirisy1s
Estudio de caso: la ciencia politizada
I. Instrumentalización política del conocimiento en contexto de pandemia
Guion de trabajo
- Introducción: contexto general de la pandemia de COVID-19 y relevancia de los estudios CTS para su análisis.
- Desarrollo histórico: cronología de episodios en que se evidencia la instrumentalización política del conocimiento; declaraciones y decisiones que contrastan con la evidencia disponible.
- El papel de los estudios CTS: cómo el enfoque permite identificar la instrumentalización, y por qué la intersección ciencia-tecnología-sociedad resulta necesaria para comprender las decisiones políticas.
- Liderazgos refractarios al conocimiento científico: análisis de gobiernos que desestimaron la evidencia en sus respuestas, y consecuencias sobre la salud pública y la percepción social de la ciencia.
- Conclusión: riesgos de la instrumentalización y relevancia de los estudios CTS para la formulación de políticas basadas en evidencia.
Referencias: Capano et al. (2020); Weible et al. (2020); Hilgartner et al. (2021); Kropp (2021); Lewandowsky et al. (2020); Elliott et al. (2017).
II. ¿Pasa la ciencia por las urnas?
Cuestiones para el debate
- ¿Son útiles las categorías «pro-ciencia» y «anti-ciencia» en el análisis social?
- ¿Ayudan a mejorar la calidad de los procesos de deliberación democrática?
- ¿Se cuestiona el valor del conocimiento científico, o la autoridad de los expertos para decidir cómo las personas deberían vivir sus vidas?
- ¿Se puede decidir responsablemente sin una opinión informada, respaldada por la mejor evidencia disponible?
- ¿Pueden los individuos gestionar la incertidumbre mejor que las instituciones estatales?
- ¿Son los ataques a la ciencia simplemente la búsqueda de la política por otros medios?
- ¿Ayuda la ciencia a equilibrar la responsabilidad colectiva y la libertad individual?
- ¿La insistencia en los hechos es útil para evitar el recurso a la violencia y la insurrección?
- ¿Cómo se abordan problemas que trascienden fronteras, cuando las recomendaciones científicas chocan con la desinformación política y la falta de transparencia?
Referencias: Hilgartner et al. (2021); Roper (2022); Dryzek et al. (2020); Sclove (1998).
Material complementario. El experimento de Nathan Zohner (1997), que consiguió que una mayoría de compañeros firmara a favor de prohibir el «monóxido de dihidrógeno» describiéndolo con lenguaje técnico alarmante, sigue siendo el ejemplo más económico de cómo el encuadre determina la respuesta ante una descripción literalmente verdadera. Véase https://www.dhmo.org/.
El 6 de agosto de 2026 Science publicó el primer diseño generativo de genomas víricos completos y funcionales (King et al., 2026). El episodio se describe en el Sección 1.5. El hecho es único y verificable; su tratamiento público, no. Este caso propone reconstruir cómo un mismo resultado adquiere valencias opuestas según el encuadre, y —lo más instructivo— dónde empieza realmente el encuadre.
En los términos del artículo: de 285 diseños sintetizados a partir del bacteriófago ΦX174, 16 resultaron virus funcionales, con 67 a 392 mutaciones respecto a su pariente natural más próximo. Todos mostraron tropismo restringido a E. coli C y a una cepa emparentada, sin crecimiento en otras seis cepas ensayadas. Los modelos Evo tienen excluidas de su entrenamiento las secuencias de virus eucariotas, de modo que no pueden generarlas (King y Hie, 2025).
| Medio | Titular | Agente | Actitud que promueve |
|---|---|---|---|
| Xataka (Pastor, 2026) | «La IA ha creado un virus que la naturaleza no había creado antes. Son (sobre todo) buenas noticias» | La IA | Fascinación atemperada: valora el logro y desactiva la alarma, aunque la reserva entre paréntesis la reintroduce |
| Quo (Soltani, 2026) | «Alerta: Una IA puede diseñar un nuevo virus desde cero» | La IA | Vigilancia: el marcador «Alerta» precede al contenido; el modal «puede» convierte un resultado acotado en una capacidad general |
| BBC Mundo (BBC News Mundo, 2026) | «Usan por primera vez inteligencia artificial para crear virus totalmente nuevos» | Personas («usan») | Expectación informativa: sin valencia explícita, pero «totalmente nuevos» exagera la novedad de un diseño construido sobre plantilla |
| CNN en Español (CNN en Español, 2026) | «La IA crea 16 virus desde cero, lo que combatiría la resistencia a antibióticos, pero alerta sobre su posible uso indebido» | La IA | Ambivalencia gestionada: estructura beneficio + «pero» + riesgo, y el condicional «combatiría» modera la promesa |
Los cuatro titulares son literalmente verdaderos. Ninguno contiene un error factual. Y sin embargo ninguno de los cuatro menciona que se trata de bacteriófagos, inofensivos para el ser humano. La palabra «bacteriófago» no aparece en ningún titular; la palabra «virus», sin cualificar, aparece en los cuatro. El dato más tranquilizador del estudio —y el que decide si el lector debe preocuparse— está presente en los cuatro cuerpos de texto y ausente en los cuatro titulares.
Un segundo patrón: tres de los cuatro atribuyen la agencia a «la IA», que aparece como sujeto que crea o diseña. Solo BBC Mundo devuelve la acción a personas. La diferencia no es estilística: un agente no humano y autónomo desplaza implícitamente la cuestión de la responsabilidad.
Un tercero: dos titulares emplean «desde cero», expresión que contradice el procedimiento real —los diseños parten de ΦX174 como plantilla y el propio artículo subraya que la eficacia depende de mantenerse dentro de regiones conocidas del espacio genético—.
Conviene además señalar lo que no ocurre. Los cuerpos de texto son razonablemente precisos: Xataka advierte de que 269 de los 285 diseños no fueron viables y de que Evo «es más un optimizador evolutivo que una máquina capaz de crear vida de la nada»; Quo aclara en la entradilla que los virus no infectan a las personas y dedica un apartado a las salvaguardas pendientes. La distorsión no está repartida por el texto: se concentra en el titular, que es lo único que la mayoría del público leerá y lo único que circula en redes sociales.
La atribución habitual —«los medios exageran»— resulta insuficiente. En el roundup del Science Media Centre, el biólogo de sistemas Jordi García Ojalvo observa que la nota de prensa institucional «refleja con precisión el contenido del artículo, aunque se centra mucho, desde la primera frase, en la resistencia microbiana —que es solo una parte de los hallazgos— y en cuestiones de bioseguridad, que también son solo una parte de la discusión» (Science Media Centre, 2026).
Es decir: la selección de énfasis que los titulares amplifican ya venía dada en el material de comunicación de la propia institución investigadora. El caso permite así distinguir tres momentos —resultado, comunicación institucional, mediación periodística— y localizar en cuál se produce cada desplazamiento, en lugar de cargar la responsabilidad íntegramente sobre el periodista.
- Reconstruya la cadena resultado → nota de prensa → titular → titular compartido en redes. ¿En qué eslabón se pierde el dato del tropismo restringido?
- Los cuatro titulares son verdaderos. ¿Qué añade cada uno que no está en el artículo? ¿Es una adición de contenido o de valencia?
- Compare el efecto de «usan» (BBC) frente a «la IA crea» (los otros tres). ¿Sobre quién recae la responsabilidad en cada formulación?
- García Ojalvo señala que la eficiencia del procedimiento es baja —16 de 285— y la compara con la reprogramación celular de Yamanaka, que catorce años después sigue siéndolo. ¿Por qué la eficiencia aparece en los cuerpos de texto y nunca en los titulares?
- Cinco de los seis especialistas consultados por el Science Media Centre destacan la aplicación terapéutica frente a bacterias resistentes; uno subraya el riesgo regulatorio. ¿Qué encuadre habría resultado de consultar a un único experto elegido al azar?
- Redacte un titular alternativo que sea a la vez veraz, informativo y no engañoso, con un máximo de quince palabras. ¿Qué ha tenido que sacrificar?
- Compare este caso con el de las bacterias espejo (Sección 1.5), donde la alarma partió de los propios científicos. ¿Cambia eso la valoración ética de un encuadre de alarma?
Artículo original (King et al., 2026) y nota técnica de los autores (King y Hie, 2025); reacciones de seis especialistas con sus declaraciones de conflicto de interés (Science Media Centre, 2026); las cuatro piezas periodísticas (BBC News Mundo, 2026; CNN en Español, 2026; Pastor, 2026; Soltani, 2026).
2.3 Contribuciones destacadas de los estudios CTS
1. Edición genética. El debate público y la participación formativa en las discusiones sobre aplicaciones controvertidas de la biomedicina ha sido intenso y fructífero en relación con la tecnología Sistema de edición genómica derivado de un mecanismo inmunitario procariota, que emplea un ARN guía para dirigir una nucleasa Cas a una secuencia diana específica, donde produce un corte de doble cadena reparado después por la maquinaria celular.Véase también: Edición genética, SDN (nucleasas dirigidas a sitio). Desde su desarrollo para aplicaciones en humanos, los sistemas CRISPR suscitaron grandes expectativas por su potencial para tratar enfermedades genéticas, pero también preocupaciones éticas significativas ante la posibilidad de que algún equipo decidiera utilizarla en la Conjunto de células cuyas modificaciones genéticas se transmiten a la descendencia. Su edición deliberada en humanos está prohibida o severamente restringida en la mayoría de las jurisdicciones.Véase también: Eugenesia liberal, CRISPR/Cas9 humana, con el riesgo de que las modificaciones introducidas pudieran transmitirse a las generaciones futuras y justificar de modo directo o indirecto los relatos distópicos sobre el «diseño» de seres humanos a gran escala (National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2017).
2. El caso He Jiankui. La reacción en la prensa internacional y en revistas científicas especializadas fue unánime tras el anuncio de que se habían creado los primeros bebés genéticamente modificados en China, en 2018 (El País, 2019). El consenso entre la comunidad bioética mundial fue claro e inequívoco, exigiendo una pausa en la edición de la línea germinal hasta que se establecieran directrices éticas y de seguridad más claras. Se pusieron de manifiesto los conflictos de interés y la falta de supervisión rigurosa por el comité de ética de la institución a la que pertenecían los investigadores. Una cuestión fundamental fue la ausencia de pasos intermedios con modelos animales evolutivamente cercanos al ser humano, y las omisiones acerca de los riesgos asociados en los formularios de consentimiento, lo que constituía una grave irregularidad desde el punto de vista de la bioseguridad y la protección de los participantes (Cyranoski y Ledford, 2018).
Centenares de científicos chinos firmaron una carta condenando la investigación y explicando que se «oponían de forma total» al procedimiento de He Jiankui.
«Si es verdad, este experimento es monstruoso. La edición genética es experimental y todavía está asociada con mutaciones, con la capacidad de crear un problema genético en la vida de las personas, incluso que se les desarrolle algún tipo de cáncer.»
J. Savulescu, en BBC News Mundo (2018).
Junto con especialistas en estudios sociales de la ciencia y la tecnología, el colectivo de bioeticistas ha desempeñado un papel central en el impulso de debates públicos y foros de discusión en todo el mundo. El debate ha salido del ámbito académico, destacando la necesidad de una gobernanza sólida y marcos reguladores que garanticen un uso ético y responsable de la tecnología. En muchos casos ha llevado a la organización de conferencias internacionales que reúnen a científicos, bioeticistas, pacientes y miembros del público general para discutir y formar consensos.
Qué resolvió el consenso de 2018 y qué no. La trayectoria posterior del investigador matiza la lectura habitual en ambas direcciones. Por un lado, la sanción funcionó: las autoridades sanitarias provinciales declararon en enero de 2019 que sus experimentos violaban la normativa nacional, fue despedido de la Southern University of Science and Technology y condenado a tres años de prisión por «prácticas médicas ilegales». Tras reaparecer en 2022 no logró rehacer su posición institucional, y el instituto de investigación sobre terapia génica en enfermedades raras que anunciaba en redes sociales nunca llegó a constituirse: no consiguió registrarlo, según sus propias declaraciones, por la «mucha desconfianza» de las autoridades reguladoras chinas (Molteni, 2024). La comunidad científica y el regulador no lo reintegraron.
Por otro lado, el consenso no eliminó las vías de escape. En 2024 se trasladó a Hainan, sede de una zona experimental de turismo médico con reglas más laxas para procedimientos no autorizados en el resto del país, y ha declarado desde entonces su intención de retomar la edición embrionaria —ahora orientada a la variante protectora del gen APOE frente al alzhéimer— buscando jurisdicciones permisivas para los ensayos. Ese desplazamiento hacia el arbitraje regulatorio, primero dentro del propio país y después fuera, es el punto ciego de un consenso construido sobre declaraciones sin mecanismos de aplicación transnacional, y conecta este apartado con el Capítulo 10. Conviene señalar que la mayor parte de lo que se sabe sobre sus planes procede de sus propias declaraciones públicas, sin verificación independiente: la prudencia sobre lo que efectivamente hace forma parte del ejercicio analítico.
Un segundo aviso, más grave. En julio de 2026, una investigación de Science reveló la muerte no comunicada de una niña de seis años en un ensayo chino de edición de bases dirigido al cerebro, para un trastorno del neurodesarrollo no letal: el comité de ética del propio hospital la calificó de «definitivamente relacionada» con el tratamiento, los estudios previos en primates mostraban daño hepático en los cuatro animales, y el caso no se mencionó en la publicación asociada (Science, 2026). Semanas después se informó de un segundo fallecimiento infantil en un ensayo de edición genética en el mismo país, lo que reabrió el debate sobre la transparencia de los estudios promovidos por investigadores individuales (Mast y Yang, 2026).
La diferencia con 2018 es instructiva. Entonces la comunidad científica se enteró por un anuncio del propio investigador y reaccionó en bloque en cuestión de días. Ahora hizo falta una investigación periodística prolongada para que el episodio saliera a la luz, y el caso no aparecía en la publicación científica asociada. Cabe preguntarse si el consenso de 2018 mejoró la supervisión o principalmente desincentivó su publicidad: una hipótesis que los estudios CTS están mejor equipados para examinar que la propia comunidad biomédica, porque exige analizar los incentivos institucionales y no solo la conducta individual.
3. Energía nuclear. El debate CTS ha puesto de manifiesto sus ventajas en cuanto a eficiencia, bajo impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero e independencia de factores climáticos, entre otras, para justificar su aceptación como herramienta para asegurar el desarrollo humano y la independencia energética. Pero ha sido el resultado de un largo e intenso debate que sigue abierto en muchos aspectos y que, aunque ha contribuido al robustecimiento del marco regulador destinado a garantizar la seguridad de las instalaciones y de sus trabajadores, ha puesto de manifiesto problemas sin solución satisfactoria: la generación de residuos radiactivos, el riesgo verosímil de accidentes graves en instalaciones civiles y el riesgo específico y creciente derivado de la proliferación de armas nucleares (Jasanoff y Kim, 2009; Winner, 2009).
Por la complejidad del debate en su dimensión técnica, ambiental, económica y sociopolítica, los estudios CTS han contribuido a involucrar a numerosos actores, aparte de la industria, en la evaluación de los beneficios y riesgos de la energía nuclear, con claro reflejo en la evolución del marco regulador.
Una inversión de valencia en tres años. El caso nuclear ha pasado, desde 2022, por el giro más rápido de percepción pública que registra ninguna tecnología madura, y conviene subrayar que no lo ha causado ninguna evidencia nueva sobre seguridad o residuos. La declaración de la COP28 (Dubái, 2023) para triplicar la capacidad nuclear mundial en 2050 partió de una veintena larga de países y contaba con treinta y ocho tras la Cumbre Nuclear de París de 2026, con la incorporación de Bélgica, Brasil, China e Italia (Nuclear Energy Agency, OECD, 2023; World Nuclear News, 2026). Alemania completó su cierre en abril de 2023 y en 2026 dos tercios de su población respalda la energía nuclear, mientras el propio canciller califica el apagón de «error estratégico grave». Japón reactivó en enero de 2026 la central de Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo, por primera vez desde Fukushima —y la detuvo un día después—, con un 60 % de la población local en contra (Al Jazeera, 2026). Los motores del giro son ajenos a la física del reactor: precios energéticos tras la invasión de Ucrania, objetivos de descarbonización y, de forma creciente, la demanda eléctrica de los centros de datos para inteligencia artificial.
Lejos de invalidar el análisis de Jasanoff y Kim (2009) sobre los imaginarios sociotécnicos, el episodio lo confirma: la misma tecnología, sin cambios en sus propiedades, ha reordenado su significado social al cambiar el orden sociopolítico que la rodea. Pero añade una categoría de riesgo que aquel marco no contemplaba. La ocupación militar de la central de Zaporiyia desde 2022 ha convertido una instalación civil en rehén y en instrumento de presión, sin que exista régimen internacional aplicable a esa situación. Es un ejemplo nítido de riesgo coproducido: no emana del artefacto ni del entorno natural, sino de la conjunción entre infraestructura crítica y conflicto armado —y obliga a preguntar si la evaluación de una tecnología puede seguir haciéndose al margen del escenario geopolítico en que se despliega—.
4. Inteligencia artificial. Los estudios CTS están teniendo una contribución igualmente decisiva al debate sobre el desarrollo y las aplicaciones de la inteligencia artificial. Con la explotación comercial de múltiples servicios —asistentes, sistemas de recomendación, análisis de imágenes en pruebas médicas, grandes modelos de lenguaje para aplicaciones generativas—, el debate social ha puesto bajo escrutinio el potencial de las máquinas para realizar tareas que normalmente requieren supervisión e inteligencia humana, con la finalidad de identificar y corregir múltiples sesgos resultantes de los datos, contextos de aprendizaje y metodologías de entrenamiento. El objetivo final es evitar que esos sesgos tengan un impacto negativo en la toma de decisiones en ámbitos como la educación, la salud, el transporte o la seguridad (Benjamin, 2019; O’Neil, 2016).
Por su impacto potencial en casi cualquier sector con carga de trabajo repetitiva, incluyendo las industrias de creación de contenidos, la IA puede contribuir a mejorar la eficiencia y facilitar nuevas oportunidades de innovación, personalización y acceso a servicios e información valiosa. Pero puede repercutir con graves consecuencias en nichos de empleo masivo, y ser utilizada como instrumento para el deterioro de la privacidad, la seguridad o la democracia (Manheim y Kaplan, 2019).
El enfoque CTS ha resultado útil para identificar prejuicios y sesgos en el diseño de la tecnología que podrían tener consecuencias negativas para ciertas comunidades y colectivos. En un sentido más amplio, ha suscitado un intenso debate interdisciplinar sobre los aspectos éticos, sociales y legales relacionados con la responsabilidad, la autonomía o la dignidad humana en diversos contextos de actividad (Eubanks, 2018).